
La intervención en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) requiere un abordaje estructurado y fundamentado en la evidencia científica. Desde la perspectiva conductual, el análisis funcional de la conducta y los programas de modificación de conducta constituyen herramientas esenciales para una intervención eficaz.
El análisis funcional de la conducta permite identificar la relación entre los antecedentes, la conducta y las consecuencias que influyen en comportamientos como la impulsividad, la inatención o la dificultad para seguir normas. Este análisis facilita la comprensión de cómo el entorno familiar, escolar y social puede estar manteniendo determinadas conductas.
A partir de esta evaluación, se diseñan programas de modificación de conducta personalizados, orientados a promover conductas adaptativas y reducir aquellas que interfieren en el desarrollo y el aprendizaje. Estos programas utilizan estrategias basadas en la evidencia, como el refuerzo positivo, el establecimiento de normas claras, la aplicación de consecuencias consistentes y el entrenamiento en habilidades de autorregulación.
La intervención conductual en el TDAH no se limita a la reducción de conductas problemáticas, sino que busca fortalecer habilidades que favorezcan la autonomía, la adaptación y el bienestar emocional. La participación de la familia y del entorno educativo resulta clave para la efectividad del proceso.
Este enfoque se caracteriza por ser práctico, estructurado y orientado a objetivos observables, contribuyendo a mejorar la calidad de vida del niño o adolescente y de su entorno.

